El 29 de abril del año 2009, se celebró en el Aula Magna de la Universidad Pontificia Bolivariana una jornada académica en la que, personajes como el ex presidente Belisario Betancur, le rindieron un homenaje a José Celestino Mutis, a la vez que se conmemoró el año Internacional de la Astronomía.
Y es que en el año en curso se celebran los 200 años de la muerte de José Celestino Mutis, un científico y eclesiástico español que fundó la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada. Expedición que dirigió por espacio de veinticinco años; la exploración cubrió unos 8000 kilómetros, utilizó como eje longitudinal el río Magdalena y alcanzó a cubrir la gran diversidad de climas y regiones del país.
Mutis era un gran sabio, que además era un sacerdote que se dedicaba a la Botánica, a la Astronomía, a la Medicina, a la Docencia y a ser empresario. Su gran virtud fue querer compartir su conocimiento con todas las personas que lo quisieran recibir.
Luis Enrique Nieto Arango, Secretario General de la Universidad del Rosario lo define como un hombre cuyo mérito es su gran interés en las artes y las ciencias y en la divulgación y enseñanza de las mismas, para poner a los colombianos a pensar.
Poner a los colombianos a pensar. Éste era el objetivo de Mutis en vida. Hoy es el objetivo de unos cuantos; y no precisamente del sistema político colombiano, cuyo único fin es masificar a todos los colombianos bajo el signo repudiable de la ignorancia para hacernos más maleables y manejarnos a su antojo.
Pero ¿qué más podríamos esperar del sistema colombiano? En una “Democracia” como la nuestra, los sistemas político y económico manejan los medios de comunicación y el sistema educativo. Por eso estamos en la época de vivir bueno y de estudiantes hechos a imagen y semejanza de una clase dirigente mediocre. Los estudiantes somos moldes del Estado y para el Estado.
En esta conferencia ofrecida por el ex presidente Betancur y por otros ponentes no menos importantes, se nos hizo un llamado a todos los jóvenes estudiantes para que despertemos y reclamemos una educación buena y digna al Estado. Una educación que nos haga personas críticas, polifacéticas como fue José Celestino Mutis, con un pensamiento menos “cuadriculado” y más abiertos al cambio.
Es de vital importancia que esa reestructuración del sistema educativo colombiano, se inicie en el núcleo familiar, que es uno de los entornos sociales en el que más permanecemos durante nuestra existencia y que en dicho entorno nos hagamos personas más cultas, interesadas casi que con pasión por aprender todo lo que nos pueda ofrecer la naturaleza y de la sabiduría de los académicos.
Ya no más estudiantes especializados en Matemáticas, pero ignorantes en Humanidades; no más estudiantes especializados en Biología, pero ignorantes en Astronomía. Ya no más un conocimiento fraccionado. El sistema educativo colombiano tiene que apostarle a un conocimiento articulado que además se adapte a los cambios que la globalización propicia en un país subdesarrollado como el nuestro.
martes, 5 de mayo de 2009
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