Muchos académicos, políticos y periodistas han pregonado infinidades de veces que una sociedad democrática debe cumplir, entre otras, las siguientes condiciones: primero, estar bien informada; segundo, ser participativa y tercero, sus ciudadanos deben hacer un buen ejercicio de la ciudadanía.
Hablando de la primera condición (la información), los medios de comunicación son una de las cuestiones fundamentales que deben ser objeto de reflexión por parte de todas las personas porque es muy cierta su inocultable influencia en las sociedades.
Aunque es cierta la influencia de los medios de comunicación en las sociedades, es importante anotar que no toda la humanidad como hemos creído algunas personas, está en contacto con los medios de comunicación. Una gran parte de ella vive todavía fuera de la influencia de los medios y como dice Ryszard Kapuscinski, “estas sociedades no tienen ninguna razón para inquietarse por la mala influencia de los medios de masas”
Por otra parte, a decir del filósofo alemán J. Habermas en Historia y crítica de la opinión pública, la esfera pública debería ser el ámbito de expresión de la sociedad civil sobre el Estado, debería ser el ámbito de poder de los ciudadanos y no de los políticos, con lo cual los gobiernos estarían obligados a tener en cuenta esa opinión.
Opinión que casi nunca se tiene en cuenta, porque como también se ha dicho muchas veces, los medios de comunicación en la mayoría de democracias trabajan para los sistemas político y económico, en lugar de enfocarse en la educación de la gente y en que adquieran cultura como parte de su responsabilidad social.
Cortina de Humo es una película que nos ilustra fielmente estas situaciones. El cómo se crea simulacros para desviar la atención de los televidentes y evitar que ellos aprendan la verdadera realidad, la realidad real.
Para ilustrar un poco de qué se trata la película, he aquí una pequeña descripción del argumento: A 11 días de las elecciones presidenciales, el candidato a la reelección es acusado de mantener una relación sentimental con una menor de edad. Los 'fontaneros' de la Casa Blanca deben distraer a la opinión pública durante ese tiempo, inventando guerras y héroes. Y acuden a un profesional en la materia: un director de Hollywood y además está uno de los asesores del presidente.
Un agente del gobierno (De Niro) contacta a un director de cine (Hofman) para crear una ficticia noticia, sobre un soldado que muere heroicamente en Afganistán. Además se realiza todo un acto de teatro en las calles, en los medios, etc. para que la gente concentre su atención en la historia del soldado y no escuche la verdad.
Es una crítica sobre política y sobre la influencia que ejercen los medios de comunicación en la gente. Muestra como la televisión es utilizada para tapar acciones del gobierno y distraer a la población de los temas importantes. Algo que ocurre muy a menudo en nuestra sociedad.
En esta película se evidencia claramente que algunos los medios de comunicación no cumplen con la tarea de informar y formar a las personas, sino que ven la información como un aspecto mercantil, como un negocio. A decir de Kapuscinski en su artículo titulado ¿reflejan los media la realidad del mundo?, los periodistas idealistas, esos dulces soñadores en búsqueda de la verdad que antes dirigían los periódicos, han sido reemplazados, a la cabeza de empresas, por hombres de negocios.
Como escribí anteriormente en la sinopsis de Cortina de humo, en torno al presidente hay todo un equipo de personas y un director de cine que presentan la realidad de una manera totalmente diferente con el objetivo de que el primer mandatario salga bien librado de un error que cometió y en el que fue sorprendido infraganti.
Para lograr recrear el simulacro, estas personas inescrupulosas, no vieron al espectador o al televidente como un ciudadano, sino que lo vieron como un consumidor acrítico, como una persona que recibe información de manera pasiva sin analizar y discernir nada. Ellos utilizaron la publicidad para recrear una realidad ficticia y hacer que los televidentes fijaran su atención en este show y no en lo que verdaderamente estaba pasando.
El propósito de ese grupo de personas era promover un pensamiento única en los norteamericanos y, según lo visto en clase y analizado en los últimos documentos, ello está lejos de lo que debería ser la opinión pública: la ilustración de las personas, la formación para que puedan adoptar una actitud crítica y puedan decidir si reelegirían o no a su presidente.
En esta película se ve que aunque los gobernantes no son mayoría, ellos son los que tienen el poder y unos intereses dominantes, cuando lo correcto sería que estos intereses favorecieran el interés general, el interés del pueblo norteamericano.
Cuando se generan este tipo de situaciones en una sociedad supuestamente democrática no se genera una opinión pública limpia. Con respecto a esta afirmación Victoria Camps dice que “tenemos una opinión publicada, no opinión pública”. Considero que esta premisa es verídica porque la opinión publicada de la que habla Camps no refleja lo que opina la sociedad, sino que es una opinión de los sistemas político y económico que son los intereses dominantes.
En la película se pudo ver cómo algunos periodistas y noticieros se prestaban de manera irresponsable para ayudar a crear y a pintar con imágenes esa otra realidad. Literalmente hicieron, en varias ocasiones, verdaderos simulacros. Televisaban noticias espectaculares, sobre una guerra inventada por ejemplo, que prevalecían sobre las exigencias y el rigor de una buena información sobre los acontecimientos reales.
Esto demuestra la incapacidad que tienen algunos medios de comunicación de asumir la responsabilidad que tienen, de ser más cuidadosos y ser conscientes de la influencia social que sin duda alguna manejan y hacerse a la idea que deberían estar más al servicio de la sociedad que del sistema.
Este escrito nos demuestra que vivimos en una sociedad en la que es más fácil acceder a la televisión o a otros mass media, que a los libros. Por tanto, la versión de la información que difunde la televisión es superflua, muchas veces sin contextualizar, incompetente e ignorante porque los periodistas no se preocupan por investigar y por acudir a varias fuentes para contrastar dicha información. Y nosotros la recibimos como sacos sin fondo sin cuestionarla y poder generar opinión pública.
Las sociedades actuales nos volvemos cada vez más dependientes de la historia imaginada o inventada que nos cuentan los medios de comunicación. Sólo un pequeño número de personas tienen conciencia de que existe otra versión más auténtica de la historia: los libros.
Para finalizar tengo que decir que ver televisión, escuchar la radio, leer la prensa no es sinónimo de comprender la realidad, porque como hemos visto, estos no siempre presentan lo que en verdad es real, muchas veces maquillan esa realidad o la transforman totalmente. Tenemos que adoptar una actitud crítica y todos los días que nos enfrentemos con los medios hacer la tarea de realizar un examen más riguroso de la información que nos ofrezcan para nuestro conocimiento. Ahondar e investigar sobre lo que muestren.
Es nuestra la elección de enriquecernos como personas, ser críticos y generar tanto conocimientos como opinión pública o volvernos marionetas letárgicas y seguir respondiendo al nombre de masas, ese nombre que nos hemos ganado con méritos propios.
martes, 26 de mayo de 2009
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