viernes, 29 de mayo de 2009

Claudio Magris, un enamorado de las palabras escritas





La imaginación se potencia, pero la vida siempre pone la materia prima para la escritura.

Tal vez la mayor parte de las veces los autores escriban en un intento para combatir el olvido, de salvar y rescatar del paso del tiempo, de la carrera desenfrenada del tiempo la mayor cantidad posible de lo que existe, como si las palabras escritas pudieran construir algo así como una bola de cristal donde se salvara algo de esa realidad, algo de esa historia vivida.

Para ello los escritores se valen de un libro de otro autor, de una frase escuchada o leída o de la imaginación. Pero en sí la materia prima para la escritura es la propia vida. Esa realidad vivida por el autor o por alguien de quien él conoce una historia. La vida misma suele ser el principal detonante para animar a los autores a escribir, a exponer sus puntos de vista sin caer en el aburrimiento de la pedagogía sin aula.

Claudio Magris, escritor italiano, es un ejemplo de esos autores que se valen principalmente de la vida, de las experiencias vividas para mostrar sus puntos de vista. Sí, porque al leer algunos de los ensayos de este autor, el lector puede percibir la necesidad que él tiene de contar sus sensaciones y experiencias a través de sus obras.

Magris es hijo de un empleado de seguros y una maestra de escuela primaria. Se graduó en
1962 como germanista en la Universidad de Turín; tras pasar un periodo en la Universidad de Friburgo, fue profesor titular de Lengua y Literatura Germánicas en la Universidad de Turín (1970-1978) y actualmente es profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de su Trieste natal, si bien ha sido invitado a dar un curso anual en París.[1]

Estuvo casado con la escritora
Marisa Madieri (Fiume, 1938-Trieste, 1996), fallecida por cáncer. Publicó su primer libro con 22 años, una refactura de su tesis doctoral que le hizo sin embargo famoso y marcó su obra: Il mito asburgico nella letteratura austriaca moderna ("El mito habsbúrgico en la literatura austríaca moderna"). Fue senador entre 1994 y 1996. Su obra se inspira en el mito de la frontera para explicar los más urgentes problemas de la identidad contemporánea.[2]

Él escribe desde niño y a su decir “en una mezcla de atracción por la realidad y por la invención a la vez. Como decía Svevo: “La vida es original”, más original de lo que yo pueda inventar. Las personas que existieron realmente, las historias ocurridas, siempre han motivado a escribir a Claudio Magris.

Y es que es el armado de los escritores lo que transforma cada elemento sacado de la realidad; es como tomar las piezas de un rompecabezas, cada una de las cuales corresponde exactamente a un trozo de realidad, y construir con ellas otra versión de la realidad o una imagen inventada.

A Claudio Magris se le conoce como autor, pensador, crítico y profesor. Pero como el público es diverso y cambia de país en país, en España por ejemplo, se le conoce como escritor, en Austria como estudioso y en Colombia aunque no es muy nombrado, se le conoce también como escritor y sobre todo como ensayista.

Lo cierto es que para Magris, la faceta de todo su ser que le interesa ser más reconocida por el público es la de escritor porque es la dimensión que siente más suya.

A decir del propio Claudio “Un escritor, si es mínimamente auténtico, hace exactamente lo que puede; escribe un determinado texto cuando siente la necesidad de hacerlo, en el momento en que la vida le da la madurez para emprender esa escritura. En mi caso hubo distintas etapas de maduración: precoz en ciertos ámbitos, tardía en otros. Es probable que el trato cotidiano con la gran literatura a lo largo de mi escritura de ensayos y de textos críticos me haya inhibido en un principio; cuando uno piensa en las verdaderas grandes obras, se le pasan las ganas de escribir, por lo menos a mí”

En el vasto mundo de la literatura y la escritura, algunos como Claudio Magris, logran fusionar ensayo, poesía y novela con enorme virtuosismo y con una facilidad envidiable. Él ha podido articular géneros en sus distintos libros, sin llegar a ser un conocimiento pesado para sus lectores. Por otro lado, es difícil imaginarse a un ensayista de esta talla, sin ser al mismo tiempo un lector discreto pero apasionado, un observador detallista de distintos acontecimientos de la vida y un enamorado por supuesto, de las palabras escritas. Palabras escritas que se escriben y se leen.

De sus obras frecuentemente de factura mixta e indefinida entre lo narrativo, lo ensayístico y el libro de viajes, sobresalen: Conjeturas sobre un sable (
1984), El Danubio (1986), considerada su obra maestra; Otro mar (1991), Microcosmos (1997) A ciegas (2005) e Ítaca y más allá (1989).

Como lo mencioné en el párrafo anterior, una de las obras más hermosas de Magris es El Danubio. En apariencia este puede ser un libro de viaje, pero enseguida usted señor lector puede descubrir un libro rico en conocimientos e historia. En este libro Magris recurre a la crónica, la observación directa, el ensayo y la ficción para describir su trayectoria en el río Danubio.

En el ámbito de habla hispana por ejemplo, se dio a conocer sobre todo a partir de la traducción de El Danubio, libro en el que hace un viaje por el río desde el nacimiento hasta la desembocadura, mezclando novela, ensayo, relato, narración de viajes, autobiografía y diario.

El escritor no concede prioridad a ninguno de sus libros porque considera que "es la experiencia que vives la que te lleva a seguir un género en cada momento", de manera que ha optado por uno u otro en función de lo que ha querido contar. Reconoce que llegó a la ficción "muy tarde", ya que en el origen de su trayectoria está el ensayo, con la premisa de que "éste no es necesariamente menos creativo", pero apunta que en todos sus escritos hay la nota común de querer abordar la realidad y el mundo que le rodea.

Esta premisa me anima a escribir otra de las características del autor, porque para poder escribir sobre esa realidad que lo rodea, Magris también es un viajero apasionado, un viajero que utiliza la inmersión para conocer a fondo las diversas culturas de la Europa central por ejemplo.

Una de las características más hermosas de Claudio Magris es que su escritura está llena de gran humanismo. Sus libros son la posibilidad de acercarse a la vida desde la sensibilidad literaria y crítica. Para él, la escritura es una manera de mirar al mundo.

Se escribe por muchas razones o por aquella escrita por el propio Magris: “Es posible que escribir signifique rellenar los espacios en blanco de la existencia, esa nada que se abre de repente en las horas y en los días, entre los objetos de la habitación, y los absorbe dejando una desolación y una insignificancia infinitas”.

Así pues, Claudio Magris, representa en su escritura la imagen plural de la literatura europea. Una Europa diversa y sin fronteras, solidaria y dispuesta al diálogo entre culturas. En sus libros muestra de manera muy narrativa, espacios que componen un territorio de libertad y en ellos, a decir del propio escritor, se puede ver el anhelo de la unidad europea en su diversidad histórica.

[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Claudio_Magris

[2] http://es.wikipedia.org/wiki/Claudio_Magris

Por: Natalia Tamayo Zuluaga

martes, 26 de mayo de 2009

Los medios de comunicación no muestran la realidad, la crean

Muchos académicos, políticos y periodistas han pregonado infinidades de veces que una sociedad democrática debe cumplir, entre otras, las siguientes condiciones: primero, estar bien informada; segundo, ser participativa y tercero, sus ciudadanos deben hacer un buen ejercicio de la ciudadanía.

Hablando de la primera condición (la información), los medios de comunicación son una de las cuestiones fundamentales que deben ser objeto de reflexión por parte de todas las personas porque es muy cierta su inocultable influencia en las sociedades.

Aunque es cierta la influencia de los medios de comunicación en las sociedades, es importante anotar que no toda la humanidad como hemos creído algunas personas, está en contacto con los medios de comunicación. Una gran parte de ella vive todavía fuera de la influencia de los medios y como dice Ryszard Kapuscinski, “estas sociedades no tienen ninguna razón para inquietarse por la mala influencia de los medios de masas”

Por otra parte, a decir del filósofo alemán J. Habermas en Historia y crítica de la opinión pública, la esfera pública debería ser el ámbito de expresión de la sociedad civil sobre el Estado, debería ser el ámbito de poder de los ciudadanos y no de los políticos, con lo cual los gobiernos estarían obligados a tener en cuenta esa opinión.

Opinión que casi nunca se tiene en cuenta, porque como también se ha dicho muchas veces, los medios de comunicación en la mayoría de democracias trabajan para los sistemas político y económico, en lugar de enfocarse en la educación de la gente y en que adquieran cultura como parte de su responsabilidad social.

Cortina de Humo es una película que nos ilustra fielmente estas situaciones. El cómo se crea simulacros para desviar la atención de los televidentes y evitar que ellos aprendan la verdadera realidad, la realidad real.

Para ilustrar un poco de qué se trata la película, he aquí una pequeña descripción del argumento: A 11 días de las elecciones presidenciales, el candidato a la reelección es acusado de mantener una relación sentimental con una menor de edad. Los 'fontaneros' de la Casa Blanca deben distraer a la opinión pública durante ese tiempo, inventando guerras y héroes. Y acuden a un profesional en la materia: un director de Hollywood y además está uno de los asesores del presidente.

Un agente del gobierno (De Niro) contacta a un director de cine (Hofman) para crear una ficticia noticia, sobre un soldado que muere heroicamente en Afganistán. Además se realiza todo un acto de teatro en las calles, en los medios, etc. para que la gente concentre su atención en la historia del soldado y no escuche la verdad.

Es una crítica sobre política y sobre la influencia que ejercen los medios de comunicación en la gente. Muestra como la televisión es utilizada para tapar acciones del gobierno y distraer a la población de los temas importantes. Algo que ocurre muy a menudo en nuestra sociedad.
En esta película se evidencia claramente que algunos los medios de comunicación no cumplen con la tarea de informar y formar a las personas, sino que ven la información como un aspecto mercantil, como un negocio. A decir de Kapuscinski en su artículo titulado ¿reflejan los media la realidad del mundo?, los periodistas idealistas, esos dulces soñadores en búsqueda de la verdad que antes dirigían los periódicos, han sido reemplazados, a la cabeza de empresas, por hombres de negocios.

Como escribí anteriormente en la sinopsis de Cortina de humo, en torno al presidente hay todo un equipo de personas y un director de cine que presentan la realidad de una manera totalmente diferente con el objetivo de que el primer mandatario salga bien librado de un error que cometió y en el que fue sorprendido infraganti.

Para lograr recrear el simulacro, estas personas inescrupulosas, no vieron al espectador o al televidente como un ciudadano, sino que lo vieron como un consumidor acrítico, como una persona que recibe información de manera pasiva sin analizar y discernir nada. Ellos utilizaron la publicidad para recrear una realidad ficticia y hacer que los televidentes fijaran su atención en este show y no en lo que verdaderamente estaba pasando.

El propósito de ese grupo de personas era promover un pensamiento única en los norteamericanos y, según lo visto en clase y analizado en los últimos documentos, ello está lejos de lo que debería ser la opinión pública: la ilustración de las personas, la formación para que puedan adoptar una actitud crítica y puedan decidir si reelegirían o no a su presidente.

En esta película se ve que aunque los gobernantes no son mayoría, ellos son los que tienen el poder y unos intereses dominantes, cuando lo correcto sería que estos intereses favorecieran el interés general, el interés del pueblo norteamericano.

Cuando se generan este tipo de situaciones en una sociedad supuestamente democrática no se genera una opinión pública limpia. Con respecto a esta afirmación Victoria Camps dice que “tenemos una opinión publicada, no opinión pública”. Considero que esta premisa es verídica porque la opinión publicada de la que habla Camps no refleja lo que opina la sociedad, sino que es una opinión de los sistemas político y económico que son los intereses dominantes.

En la película se pudo ver cómo algunos periodistas y noticieros se prestaban de manera irresponsable para ayudar a crear y a pintar con imágenes esa otra realidad. Literalmente hicieron, en varias ocasiones, verdaderos simulacros. Televisaban noticias espectaculares, sobre una guerra inventada por ejemplo, que prevalecían sobre las exigencias y el rigor de una buena información sobre los acontecimientos reales.

Esto demuestra la incapacidad que tienen algunos medios de comunicación de asumir la responsabilidad que tienen, de ser más cuidadosos y ser conscientes de la influencia social que sin duda alguna manejan y hacerse a la idea que deberían estar más al servicio de la sociedad que del sistema.

Este escrito nos demuestra que vivimos en una sociedad en la que es más fácil acceder a la televisión o a otros mass media, que a los libros. Por tanto, la versión de la información que difunde la televisión es superflua, muchas veces sin contextualizar, incompetente e ignorante porque los periodistas no se preocupan por investigar y por acudir a varias fuentes para contrastar dicha información. Y nosotros la recibimos como sacos sin fondo sin cuestionarla y poder generar opinión pública.

Las sociedades actuales nos volvemos cada vez más dependientes de la historia imaginada o inventada que nos cuentan los medios de comunicación. Sólo un pequeño número de personas tienen conciencia de que existe otra versión más auténtica de la historia: los libros.

Para finalizar tengo que decir que ver televisión, escuchar la radio, leer la prensa no es sinónimo de comprender la realidad, porque como hemos visto, estos no siempre presentan lo que en verdad es real, muchas veces maquillan esa realidad o la transforman totalmente. Tenemos que adoptar una actitud crítica y todos los días que nos enfrentemos con los medios hacer la tarea de realizar un examen más riguroso de la información que nos ofrezcan para nuestro conocimiento. Ahondar e investigar sobre lo que muestren.

Es nuestra la elección de enriquecernos como personas, ser críticos y generar tanto conocimientos como opinión pública o volvernos marionetas letárgicas y seguir respondiendo al nombre de masas, ese nombre que nos hemos ganado con méritos propios.

martes, 5 de mayo de 2009

No más moldes ignorantes para el Estado

El 29 de abril del año 2009, se celebró en el Aula Magna de la Universidad Pontificia Bolivariana una jornada académica en la que, personajes como el ex presidente Belisario Betancur, le rindieron un homenaje a José Celestino Mutis, a la vez que se conmemoró el año Internacional de la Astronomía.

Y es que en el año en curso se celebran los 200 años de la muerte de José Celestino Mutis, un científico y eclesiástico español que fundó la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada. Expedición que dirigió por espacio de veinticinco años; la exploración cubrió unos 8000 kilómetros, utilizó como eje longitudinal el río Magdalena y alcanzó a cubrir la gran diversidad de climas y regiones del país.

Mutis era un gran sabio, que además era un sacerdote que se dedicaba a la Botánica, a la Astronomía, a la Medicina, a la Docencia y a ser empresario. Su gran virtud fue querer compartir su conocimiento con todas las personas que lo quisieran recibir.

Luis Enrique Nieto Arango, Secretario General de la Universidad del Rosario lo define como un hombre cuyo mérito es su gran interés en las artes y las ciencias y en la divulgación y enseñanza de las mismas, para poner a los colombianos a pensar.

Poner a los colombianos a pensar. Éste era el objetivo de Mutis en vida. Hoy es el objetivo de unos cuantos; y no precisamente del sistema político colombiano, cuyo único fin es masificar a todos los colombianos bajo el signo repudiable de la ignorancia para hacernos más maleables y manejarnos a su antojo.

Pero ¿qué más podríamos esperar del sistema colombiano? En una “Democracia” como la nuestra, los sistemas político y económico manejan los medios de comunicación y el sistema educativo. Por eso estamos en la época de vivir bueno y de estudiantes hechos a imagen y semejanza de una clase dirigente mediocre. Los estudiantes somos moldes del Estado y para el Estado.

En esta conferencia ofrecida por el ex presidente Betancur y por otros ponentes no menos importantes, se nos hizo un llamado a todos los jóvenes estudiantes para que despertemos y reclamemos una educación buena y digna al Estado. Una educación que nos haga personas críticas, polifacéticas como fue José Celestino Mutis, con un pensamiento menos “cuadriculado” y más abiertos al cambio.

Es de vital importancia que esa reestructuración del sistema educativo colombiano, se inicie en el núcleo familiar, que es uno de los entornos sociales en el que más permanecemos durante nuestra existencia y que en dicho entorno nos hagamos personas más cultas, interesadas casi que con pasión por aprender todo lo que nos pueda ofrecer la naturaleza y de la sabiduría de los académicos.

Ya no más estudiantes especializados en Matemáticas, pero ignorantes en Humanidades; no más estudiantes especializados en Biología, pero ignorantes en Astronomía. Ya no más un conocimiento fraccionado. El sistema educativo colombiano tiene que apostarle a un conocimiento articulado que además se adapte a los cambios que la globalización propicia en un país subdesarrollado como el nuestro.