jueves, 19 de marzo de 2009

¿Respeto a la soberanía o el legítimo derecho a defenderse?

El pasado 10 de marzo, los ministros de Defensa de los 12 países miembros de la Unión de las Naciones Suramericanas, reunidos en Santiago de Chile, dieron vida al Concejo de Defensa Suramericano, con el objetivo principal de consolidar a Suramérica como una zona de paz, base para la estabilidad democrática y el desarrollo integral de los pueblos, y como contribución a la paz mundial.

Este organismo surgió a raíz de la propuesta que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, hizo en una reunión en mayo del año pasado para evitar que se repitieran situaciones como la incursión militar colombiana contra un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) en suelo ecuatoriano, y que causaron la muerte del jefe guerrillero Raúl Reyes.

Pero, ¿cómo puede haber unidad en América Latina, cuando hay posiciones encontradas sobre el traspaso de fronteras con fines antiterroristas? Las diferencias se notaron una vez más, cuando Uruguay pidió retirar, en la declaración final, un artículo que establece “el respeto irrestricto a la soberanía, y la inviolabilidad territorial de los estados”. Esta vez no fueron delegados de los presidentes Hugo Chávez y Rafael Correa.

Sin embargo, la petición coincide con los reclamos venezolanos y ecuatorianos ante la tesis de la legítima defensa que lanzó el ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos.
En reacción a la posición de Uruguay, el ministro Santos pidió que se reiterará también en la declaración un artículo que rechaza “la presencia o acción de grupos armados al margen de la ley, que ejerzan o propicien la violencia cualquiera sea su origen”.

Dentro de estas circunstancias y viendo el panorama, considero que es muy difícil que el Concejo de Defensa Suramericano mantenga una cohesión y pueda emprender acciones conjuntas cuando se tienen malas relaciones diplomáticas entre dos, tres o cuatro miembros de dicho Concejo.

Ninguno de los países en conflicto: Venezuela, Colombia y Ecuador han afrontado con responsabilidad la situación y con declaraciones diplomáticas por un lado y groseras y sin sentido por el otro, se echan la responsabilidad y no contemplan la posibilidad de sentarse a dialogar para buscar soluciones reales al conflicto.

Así pues, con esta situación se evidencia que en América Latina se están polarizando las opiniones y en torno a ellas se están formando dos bloques. Por un lado están los que defienden el respeto a la soberanía y la inviolabilidad territorial de los estados; por el otro, y entre ellos Colombia, los que rechazan la presencia o acción de grupos armados al margen de la ley, que ejerzan o propicien la violencia cualquiera sea su origen.

Con este panorama ¿qué podemos esperar del Concejo de Defensa Suramericana?

jueves, 12 de marzo de 2009

La Internet, un arma de doble filo.

La internet, hoy por hoy es una gran invención tecnológica radical que proporciona beneficios como enciclopedias, noticieros, acceso a bibliotecas, música, videos y otros materiales educativos de valor.

Por otra parte, la Internet ofrece una enorme facilidad de acceso a todo tipo de acontecimientos, personas e información de cualquier rincón del mundo. Los usuarios pueden obtener información acerca del tema que deseen sin mayores desplazamientos.

El vínculo principal son las millones de personas que cada día, se conectan –o nos conectamos- a Internet a través del computador o del celular para usos cada vez más variados: de información, comunicación, conocimiento, compraventa, trabajo o entretenimiento. Internet ha llegado al punto de convertirse en un elemento cotidiano para las personas.

Es importante mencionar que otro de los servicios que ofrece la Internet es poder hacer cualquier tipo de transacciones electrónicas y que en los últimos años ha crecido el número de transacciones a través de la Internet a nivel local (Medellín).

Sin embargo, personas inescrupulosas se están aprovechando de aquellos que hacen cualquier tipo de transacción desde su casa o lugar de trabajo. Un artículo publicado el domingo 8 de marzo en la sección de Negocios de El Colombiano, informa a los cibernautas que los ciberladrones están sofisticando las técnicas para robar dinero, en la que las cuentas de los usuarios acaban saqueadas por ladrones.

Actualmente se distinguen dos modalidades: la primera, consiste en que hackers extraen los datos de los cuentahabientes mientras estos realizan transacciones por internet. La segunda, tiene que ver con el envío de supuestos correos electrónicos en los que cualquier entidad bancaria – entidad a la que esté afiliado el cibernauta- le solicita al titular de la cuenta una actualización de datos.

Y la última, quizá la más novedosa y dañina, es la conocida como el software malicioso (o Troyano), que se instala en el computador cuando se bajan programas inseguros o se aceptan los pantallazos que aparecen de un momento a otro. Lo que hace este virus es capturar toda la información que puede (claves de todo tipo, datos, información personal) y enviarla a la red de los delincuentes.

El reto que enfrentan tanto las entidades bancarias como las personas que acostumbran realizar transacciones por internet es muy grande. Ambos deben combatir desde todos los frentes las diferentes modalidades de robo que, día a día, se ingenian los ciberdelincuentes.

Es importante que las personas que hacen uso de la Internet para realizar transacciones electrónicas, sepan que lo indispensable es cuidar la clave y evitar hacer este tipo de procedimiento en computadores de los aeropuertos o café Internet porque son muy vulnerables.

La Internet es un invento tecnológico y el calificativo de radical no es de gratis. Es tan radical que cambió la vida del ser humano radicalmente (valga la redundancia). Le facilitó la vida al hombre a tal punto de ahorrarle trabajo y no tener que desplazarse para hacer gestiones como transacciones financieras.

Pero bajo estas circunstancias, parece ser que resulta más conveniente para las personas, seguir realizando el procedimiento rudimentario de ir personalmente a una sede bancaria a realizar este tipo de gestiones así implique sacrificar tiempo, pero nunca la plata y la identidad. Es aquí donde se puede decir que la Internet es un arma de doble filo.