Después de una gran parafernalia llevada a cabo por Las Farc y patrocinada por los medios de comunicación colombianos, el martes fueron liberadas 4 personas y entre ellas el ex gobernador del Meta Alan Jara.
Las liberaciones se dieron por medio de una operación brasileña que tenía como fin el rescate humanitario organizado para los días entre el 30 de enero y el 4 de febrero de 2009, bajo la aprobación del presidente Álvaro Uribe Vélez.
Considero que el manejo dado por los medios a este acontecimiento específicamente es de superficialidad. Porque a pesar de que están cubriendo la noticia desde que Las Farc anunciaron la libertad de los secuestrados, sólo dan datos sueltos, no contextualizan a los espectadores en lo que verdaderamente está pasando y no dan una opinión crítica frente al tema.
En cuanto a la ética de los periodistas creo que en el caso de Jorge Enrique Botero, como miembro de la Comisión Humanitaria, generó polémica por haber tomado fotografías y videos del momento de la liberación de los primeros secuestrados, además de haberle concedido una entrevista a la cadena de noticias Telesur vía telefónica. Los demás periodistas que estaban cubriendo el hecho hicieron protesta por tal acción.
Por otro lado, la presencia de dos periodistas no autorizados, que estaban presentes en el lugar donde la comisión recibió a los primeros secuestrados, da mucho que pensar de su ética y accionar periodístico, hasta el punto de que el Ministro de Defensa se cuestionó cómo habrían conseguido las coordenadas del sitio.
Aunque ellos alegan libertad de expresión, deben reconocer que además se sometieron a riesgo extremo al estar presente en una zona de alto riesgo, sin informar al estado colombiano.
Sabemos que los medios de comunicación en Colombia son manejados por los intereses políticos y económicos, lo que no les permite ser completamente objetivos y cuando suceden situaciones extraordinarias como la liberación de un secuestrado no orientarse solamente en ese acontecimiento, sino en todo el acontecer nacional e internacional.
Los medios deben tener en cuenta que Las Farc ven el secuestro como un móvil político de presión ante el Gobierno y no seguir cayendo en el juego que ellos han comandado hasta ahora al parecer con gran éxito.
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